Los trastornos de alimentación requieren
en la mayoría de los casos un abordaje médico y psicológico.
Trastornos como la anorexia nerviosa,
que comienzan habitualmente a una edad muy temprana, deberían ser tratados
desde un punto psicológico en sus primeras manifestaciones. Desgraciadamente
las primeras señales del problema son detectadas por los padres cuando el
adolescente ya tiene fuertemente asentada su conducta de restricción
alimentaria.
Otro problema frecuente es la bulimia
nerviosa (en algunos casos los pacientes anoréxicos desarrollan
posteriormente una bulimia).
La sobreingesta compulsiva,
consistente en ciclos de atracones y dietas casi permanentes, producen fuertes
sentimientos de culpabilidad y baja autoestima, además de otros sentimientos
negativos que sería importante considerar desde un punto de vista psicológico.
Por último, la obesidad puede ser
igualmente tratada por un psicólogo que orientará al paciente en sus cambios de
estilo de vida (dieta y ejercicio físico), así como un apoyo en su motivación
hacia la dieta y orientación al cambio. Igualmente en este caso es importante,
en caso de obesidad mórbida, la evaluación psicológica previa a una cirugía
bariátrica asi como un apoyo posterior.
En los tratornos de la alimentación es
importantísimo ayudar al paciente a reelaborar sus falsas creencias acerca de
la alimentación, su propia valoración personal, etc.
